viernes, 31 de enero de 2014

La Leyenda Negra de España

Profesor, queridos compañeros, me gustaría, si son tan amables, que observaran los cinco libros que acabo de colocar aquí frente a ustedes. Tienen aquí, compañeros, la verdad sobre quiénes son ustedes mismos.
Señores soy Pilar González, alumna de quinto de Derecho y sinceramente creo que después de habernos visto mutuamente equivocarnos en las reglas del debate, no hacer uso del fair play, hablar demasiado deprisa o demasiado lento, utilizar falacias cuando ni siquiera sabíamos que las estábamos utilizando y un  largo etc, creo, como decía, que nos hemos merecido saber la verdad sobre nuestra historia y por ende, saber la verdad sobre nosotros mismos.
Compañeros me gustaría hablarles de la Leyenda Negra de nuestro país: Leyenda que unos pocos por traición crearon y, que unos muchos, por desidia aceptamos. Quiero convencerles, de que no hay en nuestra historia tales tinieblas que nos deban coaccionar en el sentir nacional, deseo persuadirles de que las hazañas de nuestros compatriotas superan en número y en efectos a todos los males que de forma infundada nos han achacado enemigos que dominaban el arte de la publicidad.
Quiero que se queden con esta idea: la leyenda negra española no es tanto la sangre derramada por los españoles, sino la tinta derramada por nuestros enemigos. Parece que en la batalla del marketing, España va perdiendo desde el Barroco.
            Para fundamentar mi discurso voy a basarme en tres líneas argumentales: 1) Que la Leyenda Negra fue un peaje por ser imperio, 2) Que nos hemos acabado creyendo lo que de fuera contaron de nosotros 3) Que es mentira que seamos un país sin hazañas.
1)    El peaje que pagamos y seguimos pagando por haber sido un imperio: antes que nada quería remarcar que no somos el único imperio que tuvo y tiene una Leyenda negra, todas las diferentes potencias han tenido una historia avivada en muchos casos por sus enemigos políticos naturales: Francia y la Máscara de hierro, la vida privada de los reyes y reinas ingleses (así como de sus mayordomos), las aberraciones de los zares o los sótanos del vaticano. No arrastramos una Leyenda Negra por ser España, sino que arrastramos una Leyenda Negra por ser potencia, por ser Imperio. Las leyendas negras obedecen a dos razones:
a.    La primera de ellas es la amplitud de poder que se acumula en el área de influencia de una sola potencia y en muchos casos un solo monarca (Felipe II), así como las zonas oscuras de ese poder acumulado que asustan por su carácter inescrutable.
b.    La segunda de ellas es un mecanismo de compensación que utilizan los enemigos para desacreditar y justificar la rebeldía. A guisa de ejemplo podríamos citar a un tal Cromwell: regicida, tirano, fanático religioso: pues bien alimentaba la piratería inglesa, escudándose en una supuesta crueldad de los hispanos. (Este señor en un solo ataque a una población irlandesa, masacró a 3.500 personas, compañeros la crueldad y las leyendas no entienden de gentilicios sino de ambiciones).
2)    Nos hemos creído lo que de fuera contaron de nosotros: citaré a Quevedo (que no necesita presentación) para iniciar la explicación de este argumento: dice así “¡Oh desdichada España! Revuelto he mil veces en la memoria tus antigüedades y no he hallado por qué causas seas digna de tan porfiada persecución! Queridos compañeros, para nuestra vergüenza fueron nuestros propios compatriotas los que se dedicaron a extender la leyenda negra de España. Leyenda Negra que fue leída y difundida con avidez por piratas ingleses, por exsúbditos holandeses, por mercaderes rivales italianos. Quédense con estos nombres: Las Casas, un neurótico, Don Carlos, un príncipe traidor de su patria, de su Rey y de su padre, Antonio Pérez, el judas-funcionario que vendió a Felipe II: Solo necesitaron 3 hombres, un par de exageradas infamias y la imprenta. Se nos ha atacado siempre por varios flancos: pero yo destacaría dos de ellos: las masacres durante la conquista de América, la Inquisición. Señores, he de decirles aquí y ahora, que se falsificaron los datos sin ningún pudor y que se acabó para siempre con el buen nombre de un país y sus ciudadanos.
a.    Pío Moa nos aporta estos relevantes datos sobre la Inquisición: Torquemada: hizo usar la tortura mucho menos que en los tribunales corrientes, organizó cárceles más habitables que las ordinarias, aseguró la buena alimentación de los presos y combatió la corrupción judicial y las denuncias falsas. Pese a la tortura la confesión había de ser luego ratificada libremente y de todas formas las penas más comunes eran las multas o una “cadena perpetua” que no solía durar más de tres años. ¿No les parece bastante diferente a lo que durante años nos hemos imaginado, piras incendiarias con docenas de brujas ardiendo a la vez? De los 7000 procesos en Valencia, sólo en un 2% se utilizó la tortura, nunca más de 15 minutos y nunca más de una vez a una misma persona. Compañeros Napoléon, ese Wellington francés acusó a la Inquisición de haber matado a 32.000 personas, pues bien hoy se sabe que en 3 siglos, mató a 1000 pesonas.¿Estoy con ello defendiendo los autos de Fe? NO ¿Estoy intentando hacerles ver, que nada sucedió cómo nos han contado? Sí.
b.    Analicemos ahora los datos sobre la conquista de América: En el libro “Nueva Historia de España” de Pío Moa encontramos datos que nuestros libros de conocimiento del medio nunca nos llegaron a explicar. Todos conocemos ya al afamado Fray Bartolomé de las Casas, lo que no sabemos es lo que decía de él un compatriota y misionero franciscano, Toribio de Benavente. Este franciscano afirmaba de Las Casas que: “es inquieto, bullicioso, importuno y pleitista, injuriador y perjudicial, que ennegrece la obra de Cortes y que no tiene razón en decir lo que dice y escribe y yo diré sus celos y sus obras donde llegan y si aquí ayudó a los indios o los fatigó”. Encontramos pues que el mayor promotor de la Leyenda Negra de España, el único con capacidad moral de los que al Nuevo Mundo se fue, el único que limpia el mal nombre de los conquistadores, parece como decíamos que es un mentiroso exagerado como mínimo: según él se había exterminado a 15 millones de almas, cuando era imposible que ni siquiera vivieran tantas personas en Sudamérica, Centroamérica y el Caribe juntos debido a las condiciones técnicas y vitales de las sociedades del momento. Según él sólo en la actual Cuba, había 30.000 rios, 20.000 de los cuáles absolutamente repletos de oro. ¿Es todo un tanto fantasioso y resulta difícil de creer verdad? Sin embargo son sus postulados los que estudiamos en el colegio. Nada se nos dice sobre Vasco de Quiroga y los jesuitas que pusieron en funcionamiento unas comunidades autónomas ideales con los indios purépechas durante 300 años. Nada se nos dice del debate producido en España a raíz de la conquista que llevó a la creación del Derecho de gentes o derecho internacional por Francisco de Vitoria y a la promulgación de 6.400 leyes en favor de los indios (todo esto años antes de que Hugo Grocio desarrollara el derecho internacional). Nada se nos dice por último de que ya Isabel la Católica en su testamento declaró el respeto y cuidado debido a los indios
3)    El pensar que somos un país sin hazañas: tan sólo un superficial repaso a la historia de España niega categóricamente esta afirmación: ¿sabían ustedes que al Pacífico se le conocía como “el lago español”? ¿que los españoles fuimos los primeros en alcanzar Alaska? ¿o que fue un español el descubridor de las Fuentes del Nilo? De seguro conocerán la Armada Invencible pero sabían que esta pereció por una tormenta y no por la acción inglesa, o que hubo una contraarmada que derrotó a 10.000 ingleses frente a sólo 7.000 españoles. Conocen la historia de Blas de Lezo que defendió Cartagena de Indias siendo él cojo, manco,  y tuerto con una tropa de  3.600 soldados frente a casi  30.000 ingleses. Pero lo que el mundo le debe a España no acaba ahí: la institución del perdón a través del camino de Santiago, el libre albedrío de Ramón Lull frente al determinismo de Ockham, la exaltación de la Virgen y por ende de la feminidad, España es un país mariano. Las Cortes de León, o el liberalismo de Cádiz. Emperadores y Papas Españoles, marinos dando la vuelta al mundo. Viriato, Séneca, Gracián, Averroes. El Cid o los Siete Infantes de Lara. Todo el Siglo de Oro, nuestra Ilustración que fue una ilustración  más humana, más moral y espiritual que no la Fe ciega en la razón de los Franceses que les llevó a matar, muy racionalmente eso sí en la Revolución Francesa: Jovellanos, Feijóo, Floridablanca…Un siglo XIX convulso como el del resto de Europa  y un s.XX acorde también a las pulsiones internacionales. Pensar que somos un país sin hazañas es propio de aquel que no ha leído.
Por favor compañeros, no lo olviden: no se crean lo que de fuera han contado sobre nosotros, no olviden que nuestras hazañas son incontables y tampoco olviden que la Leyenda Negra es el precio que pagamos por haber sido imperio.
Carlos I de España dijo a sus tropas: “Si en la pelea veis caer a mi caballo y mi estandarte, levantad primero a este que a mí”. Señores si en el fragor de los siglos peligra el buen nombre de nuestro país, ennoblezcan sus actos para que sean ustedes los próximos que inspiren discursos.


Señores el siglos XXI es nuestro siglo, si nos dejan, intentemos ser héroes       

martes, 17 de diciembre de 2013

Cotizar Esperanza

La nuestra es una sociedad desesperanzada. Existe una profunda y triste desesperanza vital que se extiende, pero es una desesperanza tan moderna que se camufla en unos sueños que tampoco lo son. Samuel Johnson decía que “donde no hay esperanza no puede haber esfuerzo”. Pues bien España no quiere esforzarse más. España no quiere ser España.
La esperanza es virtud cristiana porque va pareja al esfuerzo, actitud cristiana. La esperanza es hallarse a los pies de un camino estrecho, tortuoso y arriesgado y aun así empezar a caminar porque al final se vislumbra un poco de luz. El esfuerzo sin esperanza no edifica, se queda en una lucha rutinaria que no trasciende.
En los últimos 5 años de crisis se han analizado incesantemente los problemas de la nación, tanto los coyunturales como los estructurales, se han popularizado palabras de enjundia que han pasado a utilizarse en toda conversación de barra de bar que se precie.Todo el mundo ha pontificado sobre los males de España y los ha resuelto con diagnósticos más o menos acertados. Pero esos bares, al final de cada jornada, han cerrado sus puertas y las soluciones han quedado dentro, rondando, dejando ese poso agridulce en las conversaciones.
            Y lo cierto es que nadie se ha parado a pensar que España está vacía de esperanzas, sus ilusiones están huecas, son ilusiones que duran un tweet: ese tweet reivindicativo, combativo pero que se agota conforme queda atrás en la lista. Son ilusiones de colorines, de logos, pero a las cuales les falta la trascendencia que las convierte en poderosas, en cohesionadoras, en fuente de espiritualidad.
            El ejemplo que desde mi punto de vista ilustra esta dejación en la tarea de esperanzarse es el actual sistema de pensiones, que en un intento kamikaze está intentando salvarse a toda costa.
En primer lugar quisiera matizar que es cierto que no se puede implantar un cambio radical en su capitalización y distribución dejando desamparados a los pensionistas actuales, pero  al mismo tiempo, es innegable que los pensionistas actuales están más desamparados que nunca. Se dan ciertos problemas endémicos que están condicionando la sostenibilidad de este sistema: caída en picado de los nacimientos que dirige a pirámides de población invertidas, el aumento desmedido del desempleo que  hemos tenido la triste suerte de presenciar estos últimos años, aumentos del IPC que no van de la mano con las pensiones. Y mientras tanto el pensionista español ha dejado  a cargo del Estado, cómo, cuándo y porqué ilusionarse con un dinero que sólo él ganó.

Lo que el trabajador aporta se colectiviza en un fondo y eso conlleva la pérdida de derechos sobre el dinero que él generó. Actualmente el trabajador debe asimismo jubilarse a la edad exacta que le dicta el Estado, contabilizando únicamente los últimos 15 años cotizados para decidir la suma de la pensión. El pensionista, aparte de que cobrará menos de lo que cobraba cuando trabajaba recibirá siempre una renta fija y exacta procedente del Estado… Es difícil imaginar un control del Estado más férreo y una injerencia más notoria en la forma de gestionar la vida de cada uno que ésta. En cierta forma es dejar que el Estado juzgue cual es el precio de toda nuestra vida laboral. Y sin embargo y pese a las mayores y más conocidas bondades del sistema privado de capitalización de las pensiones, la omnipresente turba iracunda amenaza las calles cada vez que se plantea una privatización de éstas:
            Les es indiferente la mayor flexibilidad a la hora de abonar los pagos y a la hora de recibir la pensión, les es indiferente que el dinero propio siga siendo propio y no se colectivice para sostener un sistema que necesita de más de un parche.
 Todo eso a esta muchedumbre sedienta de más Estado le da igual porque lo que importa es que siga siendo el Estado quien te diga qué clase de ciudadano ser. Ya que nos han igualado en las oportunidades de inicio que nos igualen también como súbditos en el momento del ocaso. Como decíamos no hay mayor pesadilla estatista que ésta, en la que frívolamente se juzga tu contribución laboral y se te impone cómo recibir la contraprestación y qué uso hacer de ella. Y por tanto te anulan la decisión de esforzarte y esperanzarte con el trabajo diario de cada uno, en un intento por descollar.

            Fue Nietzsche quien dijo que “la esperanza es un estimulante vital mayor que la suerte”. Pues bien de alguna forma esta sociedad ha relegado esa tarea de ser ciudadanos con sentido de la esperanza, esto es, con sentido del futuro  y ha decidido ser una sociedad que se esperanza (y también se enfada) cuando el Estado lo dice.
La esperanza no es algo propio de necios, por algo fue elevada a los altares: por su espíritu de futuro que te convierte en lo mejor de ti mismo. Volvamos pues a esperanzarnos y a colaborar por un futuro que no es sólo para nosotros mismos sino para todos.

*Artículo publicado en el diario Las Provincias el 16 de diciembre de 2013

            

martes, 3 de diciembre de 2013

Las cláusulas suelo en los prestamos hipotecarios

Si algo bueno se puede sacar de esta crisis, es que ahora todos tenemos una mayor conciencia del entorno jurídico-económico que nos rodea y hemos sabido, con mejor o peor suerte, adaptarnos a él.           
El ciudadano de a pie está usando los conocimientos, que telediario a telediario se han ido filtrando en sus conversaciones diarias, para poner fin a situaciones injustas que la presente coyuntura ha hecho aun más patentes.
Creo que uno de los ejemplos más claros de está pequeña revolución cívica es el caso de las cláusulas suelo y su declarada nulidad,
con condiciones, por parte del Tribunal Supremo.
A estas alturas después del boom inmobiliario y en el sexto año de la crisis, todos sabemos ya, qué son las cláusulas suelo: básicamente al firmar una hipoteca nos comprometemos a satisfacer un determinado tipo de interés junto con el capital, en cada cuota, interés que va ligado a un índice variable, en la mayoría de los casos el Euríbor. Pues bien al firmar una hipoteca con cláusula suelo, en 2010 se calcula que alrededor de 2 millones de hipotecas en nuestro país tenían una cláusula suelo camuflada entre el resto de términos del contrato, lo que estamos haciendo es fijar un límite mínimo para ese interés, que no bajará de la mano del Euríbor si éste se sitúa por debajo del interés mínimo fijado en la cláusula suelo.
            Es decir, se calcula que el tipo de interés medio que se viene cobrando en las hipotecas firmadas con cláusula suelo es del 3,56%, mientras que actualmente el Euríbor es inferior al 0´5 %. La desproporción es pues notable y especialmente gravosa para las economías domésticas.
En Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 9 de mayo de 2013, se acordaba la “nulidad de las cláusulas suelo contenidas en las condiciones generales de los contratos suscritos con consumidores”, motivando esta decisión en base a dos argumentos:
En primer lugar por “la falta de información suficiente de que se trata de un elemento definitorio del objeto principal del contrato”. En segundo lugar por “su ubicación entre una abrumadora cantidad de datos entre los que quedan enmascaradas y que diluyen la atención del consumidor.” Esto es: todas aquellas cláusulas suelo cuya falta de transparencia sea patente.
Este pequeño esqueje de la Sentencia, puede servir de consuelo a todos aquellos que claman que el sistema financiero controla nuestras vidas. Parece ser que al menos en este caso, el Tribunal Supremo no está secuestrado por ese capitalismo salvaje del que se han hecho eco tantas pancartas y lemas en tantas y tantas protestas recientes y otras no tanto.
De hecho, no sólo esta Sentencia es un acto de protección del ciudadano y  consumidor, sino que también hallamos que los derechos de consumidores y usuarios están siendo protegidos desde el contexto comunitario desde hace más 20 años. En este sentido la exposición de motivos de la Directiva 93/13/CEE así como su artículo 6 que prosigue con un “los Estados miembros establecerán que no vincularán al consumidor, en las condiciones estipuladas por sus derechos nacionales, las cláusulas abusivas que figuren en un contrato celebrado entre éste y un profesional...” son un claro ejemplo de esta protección.
Tanto de la Sentencia del Tribunal Surpemo como de la Directiva Comunitaria, se pueden extraer diversas conclusiones: la primera es que al menos “de iure” nuestras vidas no se hallan bajo la coacción de un monstruo de tres cabezas llamado capitalismo. La segunda es que si bien en la práctica se han conculcado ciertos derechos de consumidores y usuarios, debido a la desinformación, y por qué no decirlo, también al abuso, lo cierto es que tras la Sentencia, podemos encontrar una vía que nos devuelve a nuestra posición original de equilibrio y garantías que nunca nos debieron de arrebatar.
En cualquier caso y entendamos la economía como la entendamos, esta Sentencia es una buena noticia para esos dos millones de familias españolas que podrán ahorrarse al mes una media estimada de 200 euros al declararse la nulidad de unas cláusulas contractuales nada transparentes y evidentemente abusivas. Aprovechémosla

* Artículo publicado en el diario VLC News el 3 de diciembre de 2013.


sábado, 30 de noviembre de 2013

La Rebeldía de la Juventud


El pasado 20 de noviembre irrumpieron en manada, 150 antifascistas en la Universidad Complutense de Madrid. Destrozaron las instalaciones y agredieron a cinco alumnos. Buscaban la aniquilación de las ideas contrarias, pretendían acabar con el derecho “a no tener miedo”, usaron la violencia para advertir, una vez más, que, quien no opina igual que ellos no merece ni libertad, ni justicia, ni respeto.
Consiguieron su particular jornada de “los cristales rotos”: el Día de la Universidad Asaltada.
Prostituyen la democracia y la libertad en todos y cada uno de sus actos.
El pasado 23 y 24 de noviembre tuvo lugar en Alcoy la Convención Regional de Nuevas Generaciones de la Comunidad Valenciana, en donde se expusieron a lo largo de las jornadas nuevas ideas para la regeneración social, democrática y política del país.
            Los jóvenes de Nuevas Generaciones acudimos a la cita esperanzados por encontrar respuestas y deseosos de aportar, de producir, de construir unas ideas y un futuro de España y de nuestra Comunidad Autónoma: en todos los ámbitos y a todos los niveles.

Sólo tres días de diferencia separan ambos actos, sólo tres días median entre el vandalismo, justificado con mentiras que destroza la idea de país y democracia que tenemos, de la reunión pacífica ilusionada e ilusionante de los jóvenes del Partido Popular.
 Son sólo tres días pero hay todo un siglo de distancia entre las dos circunstancias. Todo un siglo de evolución y progreso que la izquierda no ha querido recorrer. Se ha quedado atrás organizando revoluciones y publicando panfletos que falsean la realidad, porque sólo en situaciones extremas la izquierda puede camuflar el rotundo fracaso que es como segmento ideológico. La izquierda está sometida a la dictadura de sus propios postulados, está atrapada en himnos de “puño en alto”  porque sus modelos de lucha y de Estado no encajan en una democracia. La izquierda es en sí misma algo poético, pero aplicada y llevada a cabo es un arma de destrucción masiva: el socialismo es un error intelectual, el comunismo la negación del ser, y el anarquismo simplemente la negación de la condición humana y su necesidad social.

En la Convención Regional de Alcoy se oyeron voces jóvenes que defendieron una bajada de impuestos, otras voces que abogaban por una reforma del sistema electoral, voces que explicaron la tan necesaria reforma educativa, voces, en fin, que pidieron una más justa financiación para la Comunidad Valenciana.
En el acto de salvajismo sufrido por la Universidad Complutense se oía el siguiente grito: “abajo el capital”

O mucho me equivoco o existen dos juventudes: la primera, la de los jóvenes de Nuevas Generaciones (y la de la mayoría de todos los jóvenes de España) que viven en el 2013 y tienen ganas de labrarse su futuro y el de todos. Y en segundo lugar esa minoría de jóvenes a quien han negado el derecho a ser jóvenes porque viven en 1934 y a los que les han negado también el derecho al futuro porque viven mirando al pasado.

 Pero no todo puede ser desesperanza: Nuevas Generaciones es la sociedad juvenil más numerosa de España, lo cual quiere decir que somos mayoría los que queremos una Nación con un territorio unido, cohesionado y sobre todo solidario, los que creemos que España es un foro de libertades y no un foco de nacionalismos que nos reducen, los que queremos honrar el pasado de España, enalteciendo el presente (que no es poco).
Somos esa generación que ha recibido como herencia un país hipotecado y una constante sensación de culpa, pero que, sin dudarlo ni un ápice, se ha volcado en la política activa para reconstruir  aquello que nos dieron resquebrajándose. A eso, a esa vocación sin miedo al fracaso se le llama valentía, y esa es justamente la valentía de la que carecen esos 150 energúmenos, que juntos y con la cara tapada, atacaron uno de los pilares fundamentales del Estado del Bienestar: el conocimiento superior, la Universidad.

            Nuevas Generaciones cree en el valor de la juventud, y en el poder de transformación de ésta si permanece unida.  Como dijo nuestro Presidente Regional Juan Carlos Caballero: “nuestra rebeldía es otra, nuestra rebeldía es levantarse del suelo y seguir intentándolo cuando se está luchando por algo”.

*Artículo publicado en el Diari El Nostre a 30 de noviembre de 2013


martes, 5 de noviembre de 2013

Libre Mercado v. Siesta

No es que el libre mercado y la siesta estén reñidos o que Hayek fuera austríaco y no gozara de esos instantes de meditación solitaria, casi trascendente que componen la siesta, es, simplemente, que nos imponen el derecho a la información:
Se nos dicta qué conocer y cuándo hacerlo, y, desde que se descentralizaron los lugares de trabajo o workplace y la diferencia de husos horarios es mayor, llaman a casa de uno, anunciando siempre panaceas y la tarifa plana que usan los dioses, a horas intempestivas, sin respetarse ya ni siquiera ese sacrosanto momento previo a los clarines de la tarde.

            El derecho a la información, que según la ONU “es un derecho fundamental piedra angular de todas la libertades” puede ser un arma de doble filo en un mundo con estímulos de todo tipo y de todas dimensiones. Lo que preconizaba el art. 20.1 d) de la Constitución Española: “el derecho a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión” ha conocido como hijos díscolos al spam telefónico así como al postal o al virtual.
La libertad de trashumancia informativa en la era digital ha alcanzado cotas en que necesitamos regularla para seguir siendo libres, algo paradójico y triste para el liberalismo pero a la vez saludable para la capacidad receptora de información del usuario.

Este espacio de libertad frente a la información lo hallamos en las Listas Robinson: estas listas son, según su propia página web, “un servicio de exclusión publicitaria al servicio de los consumidores que tiene como objeto disminuir la publicidad que estos reciben.” Es decir la exención voluntaria de recibir publicidad de forma personalizada y uninominal. Siendo gestionado este espacio por la Asociación Española de la Economía Digital.
Las Listas Robinson siguen la estela de la Ley Orgánica de Protección de Datos así como la Ley General de Telecomunicaciones y la Ley de Servicios de la Sociedad de Información y de Comercio Electrónico, ya que tratan de hallar un equilibrio entre la debida protección de los datos individuales y el uso que hacen de él las diferentes empresas. El desarrollo reglamentario de las Listas Robinson desgrana tanto el ámbito de uso como los requisitos para su utilización y las opiniones vertidas sobre su eficacia son siempre favorables: en una media de dos semanas se dejan de recibir esas molestas llamadas publicitarias que, nos apremian además a decidir rápidamente sobre algo para lo cual no hay necesidad generando un situación de presión y de práctica comercial agresiva vulnerando claramente el artículo 8 de la Directiva europea 29/2005.

El uso extendido de las listas Robinson ha llevado a la aparición de jurisprudencia con respecto a ellas: en sentencia de 27 de abril de 2012 la Audiencia Nacional ratifica la sanción impuesta por la Agencia Española de Protección de Datos a una entidad bancaria por haber hecho partícipe de una nueva campaña publicitaria a un cliente inscrito en una Lista Robinson.
Esto supone un espaldarazo claro a este “neo-iusnaturalismo” de defensa de las libertades individuales que se va positivando poco a poco. bn

Esa diaria y constante presión publicitaria mediante diversos canales, encuentra un espacio de receso publicitario en las Listas Robinson, un particular puede inscribir gratuitamente en ellas y hallará que cesan los bombardeos informativos. Una empresa que inicie una nueva campaña de publicidad personalizada se halla en la obligación (si no quiere ser sancionada) de comprobar que sus clientes no están inscritos en una Lista Robinson.

            Parece que el legislador de la mano con la sociedad civil, que amenaza con salir de su letargo, ha encontrado la forma de proteger a los usuarios-consumidores de una indigestión de información. Estas listas no son un rechazo al libre mercado, nada más lejos, es una forma de garantizar la salud mental en la toma de decisiones y llevar al libre mercado a un terreno más racional y eficaz ya que como dijo Will Roger “Si los anunciantes se gastarán la misma cantidad de dinero en mejorar sus productos de lo que se gastan en anunciarlos, ni siquiera necesitarían anunciarlos.”

Publicado en el periódico digital VLCNews el 13 de noviembre de 2013

martes, 8 de octubre de 2013

El Futuro que nunca Ocurrió

Parece que el progresismo en política es una forma de excusarse a priori por la inacción, que las acciones llegan solo a través de la mano que se agita en forma de puño y que toda su fuerza se escapa en diseñar futuros que nunca suceden.
El futuro que nunca ocurrió, ese podría ser el título del debate sobre el Estado de la ciudad del pasado día 3 de octubre.
En un brindis largo, confuso, superficial y tergiversado el alcalde de Alcoy brindó por la excelente gestión de su equipo de gobierno. Alardeando sobre el pulso desbocado de cada uno de sus concejales, hubiera sido preferible que alardease por el número de promesas cumplidas pero ya se sabe que las promesas son esos trabalenguas en donde también queda trabada la congruencia personal de cada uno y lo cierto es que un tripartito que ahora es bipartito y en donde los papeles de oposición y gobierno no están muy claros, escasea la coherencia y la correlación entre lo dicho y lo hecho.
Escaseó en el gobierno la autocrítica, escaseó en el gobierno el número de nuevas propuestas y escaseó en el gobierno en definitiva el liderazgo, el carisma, la fuerza moral y la fuerza institucional: nada nuevo bajo el sol de Alcoy

Se esquivaron las preguntas más que razonables del grupo del Partido Popular que intentaba reconducir el Pleno hacia un debate fructífero, un debate de producción de ideas y no de autobombo, pero ya se sabe que bajo la bandera del comunismo la producción es algo deleznable y es mejor consumir los frutos ajenos que producir los propios. Eso es lo que está pasando con Alcoy y eso es lo que se reflejó en el pleno.

El nivel de inacción del “gobierno de progreso” de Alcoy ha llegado a un extremo en que en el debate sobre el actual estado de la ciudad se habla de lo acaecido hace dos años bajo otro gobierno. Reconozco que no sé si me encuentro ante el mayor caso de dejación de servicios y de omisión del deber de gobernar más aberrante que ha sufrido Alcoy, o esto es pura y llanamente una táctica política que le niegan a Rajoy en Madrid (cuando tiene todo el derecho) y que utilizan aquí después de dos años sin sonrojarse ni un poco y esto es “la herencia recibida”.
            Por otro lado se arrogaron proyectos que había conseguido el PP para la ciudad demostrando una vez más que la única memoria histórica que aceptan es la que ellos reescriben.

Llegados a este punto está claro que el PSOE e IU poseen la máquina del tiempo o que más bien viven dentro de ella para eximirse de gobernar, no poseen sin embargo la capacidad de formar un gobierno sin fisuras y la capacidad de organizar y llevar a cabo las tareas que una casa consistorial requiere. La frivolidad en el ejercicio de sus funciones y la incompetencia en su ejecución han paralizado a Alcoy y nos encontramos que lejos de reconocerlo, se elogian contentos porque ¡ey es el gobierno de progreso que necesita Alcoy! (que necesitaba pero no votó por cierto)

El Partido Popular valoró el recorrido hecho hasta hora, subrayó lo que consideró errores pero también recalcó de una forma noble y deportiva los éxitos recibidos (que no cosechados) del bipartito, fue capaz de aportar más sugerencias que ningún otro grupo político y tendió una mano que buscaba un compromiso sincero. Y se encontró con que en la otra bancada nadie proponía mejoras en ningún campo, porque “después de lo que recibimos bastante hemos hecho”.

“Bastante hemos hecho”… nunca deberíamos oír esas tres palabras juntas en boca de quienes nos gobiernan, pero ¿¡ey que más se puede pedir a un gobierno de progreso!?

El debate sobre el Estado de la Ciudad fue una prueba más de que el socialismo, el nacionalismo y el comunismo requieren el narcisismo más absoluto o la doble personalidad más rampante de sus correligionarios para poder ser defendidos medianamente: pudimos comprobar cómo se satelizaba la cultura en el área de influencia del Sr. Agulló porque la cultura en manos de la empresa privada es propia de pequeño-burgueses (esos señores gordos y que fuman pipa y que sólo Dickens conoció) fuimos testigos de que el BLOC sigue creyendo en la construcción de muros y barreras porque nada es suficiente para defender el País Valencià (o más bien defenderse de este concepto inventado) y vimos por último al Alcalde menos votado, más inactivo y más atado por sus pactos de gobierno perorar sobre lo alcanzado hasta ahora.

El Partido Popular se encuentra ante una situación difícil porque tiene que hacer oposición de algo que no es, que no hace, que no gobierna y que no es Gobierno. La ciudadanía ya percibe la pasividad del actual Gobierno y…


los errores se subsanan y se perdonan, pero la pasividad es congénita y se castiga en las urnas. 

*Articulo publicado en www.pagina66.com a 8 de octubre de 2013

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Por mi culpa, por mi culpa...

Hoy por fin me atrevo a glosar a uno de mis autores de referencia, F.A. Hayek. Uno de esos autores cuya lectura debería ser obligatoria en la etapa escolar: precisión y exactitud en un lenguaje poético y hermoso en su concreción, claridad meridiana, temeroso de nada, una loa a la razón: pero no una razón irracional de esas que puso de moda la Ilustración, sino una razón moral, humana, terrena y deducible.

El pasaje en concreto es el siguiente:  

"Si a la larga somos los artífices de nuestro propio destino, a corto plazo somos cautivos de las ideas que hemos engendrado.
Estamos dispuestos a aceptar cualquier explicación de la presente crisis de nuestra civilización, excepto una: que el actual estado del mundo pueda proceder de nuestro propio error y que el intento de alcanzar algunos de nuestros más caros ideales haya al parecer producido resultados que difieren por completo de los esperados." 

Realmente no hay glosa que pueda añadir ni un ápice de luz a semejante derroche de inteligencia social. Sin embargo la sociedad actual está tan lejos del examen de conciencia y del propósito de enmienda que es conveniente dedicar un tiempo al análisis de esta situación. 

 No voy a repetir una vez más aquello de que la culpa es de los mercados financieros y del despiadado capitalismo (que aparte de acabar con las focas mantiene el siempre anhelado estado del bienestar). Todo uso tiene un abuso porque el desarrollo moral no va parejo al del poder. Pero es bien cierto que en esos cánticos de sirenas anunciando el mundo futuro, había una serie de trampas que se nos escaparon a la civilización occidental al completo.

Una esperanza de vida duplicada, a cambio de una vejez larga y sufrida, una educación fuera de la órbita religiosa que ha recalado en las aguas de un Estado ansioso por devorar la libertad de sueños y esperanzas. Adelantos tecnológicos que nos muestran lo más inhóspito del ser humano, formas de vida irreales cuyo mayor problema es que consiguen saciar las ansias vitales. Una libertad individual que todo el orbe merecía que nos encadena más si cabe a las peticiones más mezquinas del alma. 

En definitiva fueron "caros ideales" cuyo reverso pudo intuirse pero cuya denuncia aparejaba la renuncia a ser de la "troika" intelectual de mesías del tiempo mejor. Mesías que anunciaban un tiempo ni mejor, ni peor, simplemente futuro, pero que su propia insatisfacción personal les llevaba a esos discursos plagados de himnos institucionales y de una hermandad fingida. 

Nos hemos forjado un destino a base de ideas presentes, tan presentes que ni siquiera en el pasado evolucionan. Una Unión Europea en 50 años después de los 20 siglos de guerras constantes: no seré yo la que se oponga a semejante avance, pero sí cuando se hace con prisas, poniendo un parche, sin un objetivo real, ampliando territorio, legislación, competencias y Estados pero sin superar los endémicos problemas culturales, religiosos, fronterizos, lingüísticos y las tremendas diferencias económicas. 
Un Estado de clara división de poderes que no se horroriza de hablar de jueces liberales y conservadores (amén de que los términos están mal usados) procesos constituyentes y sketchs (la publicidad es el invento que perfeccionó la democracia) hablando de Estados de derechos que luego deciden que la agrupación de poderes está mucho mejor. Eso ha llevado a un laissez-faire en la interposición de recursos de amparo y al consiguiente filtro de entrada para acabar por aceptar el 3% de los recursos interpuestos ante el Tribunal Constitucional, y sí reconozco que cuando hay doctrina asentada es inútil e ineficiente repetirla ciudadano por ciudadano, pero ¿cuál es el auténtico problema que favorece que todos esos ciudadanos se sientan conculcados en el Título I de la Constitución de todos los españoles?

Al ser humano no se le da bien ser artífice, pero sí artificioso y lo que Hayek describió de forma tan bella el refranero español lo asume con un "de aquellos lodos vienen estos barros". No podemos escapar ya al artificio de nuestras propias ideas, lo que sí podemos es aceptar que el error viene de que asumimos un "dolo eventual" en la toma de decisiones y ahora ha llegado el momento en que el "dolo" se materializa...

Y el dolo eventual se pena.